Fecha de publicación: 20 de agosto, 2025
Medio: Business Insider
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Hablar de jubilación en España es hablar de uno de los temas que más preocupan a los ciudadanos. ¿Cuántos años debo cotizar para poder jubilarme? ¿Qué pensión me corresponderá? ¿Existe alguna fórmula para mejorarla sin necesidad de haber tenido un salario más alto? Lo que muchos desconocen es que la fecha de jubilación puede ser determinante: elegirla bien puede marcar la diferencia entre una pensión ajustada y otra mucho más ventajosa.
La mayoría piensa que el importe final de la pensión depende únicamente de las cotizaciones realizadas durante la vida laboral y del sueldo percibido. Sin embargo, el economista y CEO de Elitelia, Rubén de Gracia, insiste en que hay un factor clave que muchos desconocen: la fecha de jubilación. «Un simple cambio en el cómo y el cuándo te jubilas puede mejorar tu pensión de forma permanente», explica.
Lejos de ser un truco o una laguna legal, se trata de herramientas recogidas en la Ley General de la Seguridad Social y perfectamente reconocidas por la Administración. El problema, advierte, es que la mayoría de trabajadores no analiza su fecha de jubilación antes de retirarse, lo que significa renunciar a miles de euros durante toda la jubilación.

Cómo se calcula la pensión en España
La pensión pública se calcula en función de la media de las bases de cotización de los últimos 25 años trabajados. Esto implica que cualquier mes con salarios bajos o periodos sin cotizar puede reducir el promedio y, por tanto, el importe final de la pensión.
Rubén de Gracia lo ilustra con un ejemplo: una persona que en 1999 solo trabajó unos meses con un sueldo bajo podría ver cómo ese año entra en el cálculo de su pensión si decide jubilarse en junio. Sin embargo, si retrasa la fecha de jubilación a septiembre, ese año desaparecería del cómputo y sería sustituido por otro mejor pagado.
La diferencia es significativa: ese simple movimiento de la fecha de jubilación puede aumentar la pensión entre 150 y 180 euros al mes de manera permanente. Traducido a largo plazo, supone más de 2.000 euros adicionales al año y decenas de miles de euros a lo largo de toda la jubilación.
La importancia de elegir la fecha adecuada
Ese “jugar” con la fecha de jubilación es, según De Gracia, una de las estrategias más efectivas y menos conocidas. «No hablamos de céntimos —advierte—, la diferencia puede ser enorme».
Por eso, recomienda a todo trabajador solicitar con antelación un informe de vida laboral y utilizar el simulador de la Seguridad Social. De esta forma, es posible comprobar qué años entran o salen del cálculo según la fecha de jubilación elegida. Esa simple comparativa puede revelar oportunidades de ajuste con un impacto económico sustancial.

Incentivos por retrasar la fecha de jubilación
Además de mover la fecha dentro del mismo año, la normativa contempla incentivos específicos para quienes deciden retrasar su fecha de jubilación más allá de la edad ordinaria.
De Gracia lo explica con números: si tu pensión ordinaria fuese de 1.800 euros mensuales, al retrasar un año la fecha de jubilación podrías acceder a un incremento del 4 % adicional. Eso supondría pasar a cobrar 1.872 euros al mes, es decir, 72 euros más cada mes y 864 euros extra al año para toda la vida.
Otra alternativa es optar por un pago único en el momento de jubilarse. Dependiendo de la carrera laboral, esa cantidad puede oscilar entre 5.000 y 10.000 euros adicionales de golpe. El sistema permite al trabajador elegir entre estas dos fórmulas, según la que mejor se adapte a su situación personal.
Lo más relevante es que no se exigen requisitos extraordinarios: basta con seguir dado de alta como trabajador, ya sea por cuenta propia o ajena, y solicitar la pensión en la fecha de jubilación que más convenga.

Una oportunidad infrautilizada
Pese a que estas fórmulas están contempladas en la ley y son totalmente legales, la mayoría de los ciudadanos nunca analiza su fecha de jubilación antes de retirarse. Existe la creencia generalizada de que «la pensión es la que es», sin margen de maniobra. Sin embargo, como insiste el economista, una planificación de meses o incluso semanas puede suponer cientos de euros más al mes.
De Gracia recuerda que a lo largo de una jubilación que puede durar 20 o 30 años, estas diferencias se traducen en decenas de miles de euros que muchos dejan escapar simplemente por falta de información o planificación. Perder la oportunidad de ajustar la fecha de jubilación puede convertirse en un error muy costoso.
Conclusión: planificar la fecha de jubilación es la clave
La jubilación es un momento decisivo en la vida de cualquier trabajador, y pequeñas decisiones pueden marcar una gran diferencia en la economía personal. «La diferencia entre jubilarte en junio o en septiembre, o entre hacerlo este año o el próximo, puede ser enorme», concluye Rubén de Gracia.
Planificar con antelación, analizar los escenarios posibles y buscar asesoría especializada es fundamental para elegir la mejor fecha de jubilación y disfrutar de una etapa más tranquila y segura.
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